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Supercachorro. Antes que el adiestramiento

Las expectativas de las personas que adquieren un cachorro suelen parecerse. Les importa que aprenda a hacer pipí fuera de casa, que se quede solo tranquilo y que sea obediente…

Todo esto suena muy bien en un principio, pero un cachorro requiere cuidados para sobrevivir y para crecer con confianza, seguridad y equilibrio.

Las necesidades cubiertas, la confianza y seguridad en sí mismo (y en nosotros) junto con el equilibrio conllevan implícitamente que no haya problemas de conducta higiénica, estrés o en el aprendizaje.

Antes de llevar un cachorro a casa tenemos que pensar en su desarrollo como individuo, como parte de una familia, la suya en este momento, no la nuestra.

Las dos primeras semanas de vida necesita comida, calor y tranquilidad, es decir, estar con su mamá, dependiendo absolutamente de ella para todo. Sobre las 2 – 3 semanas y a medida que desarrollan sentidos como la vista y oído empiezan con la exploración del entorno.

En las siguientes semanas aprenderán otras habilidades como la inhibición de la mordida, la diferencia entre morder y desgarrar, el respeto a las cosas de los demás (por ejemplo lo que mamá lleva en la boca), alejarse de su lecho para hacer pipí… Desarrollaran habilidades sociales, se destetarán, descubrirán por si mismos texturas, sabores, cosas comestibles y otras no tanto… explorarán y descubrirán todo lo que puedan hasta las 12 / 14 o incluso 16 semanas.

Se sitúa alrededor de las 8 semanas un periodo crítico de miedos de 2 – 3 días de duración. Hablamos de un momento muy sensible en una edad muy sensible, por lo tanto una forma de respetarlo sería no hacer cambios justo en ese momento. Sería ideal llevar el cachorro a casa entre las 9 y 12 semanas, teniendo en cuenta que a las 12 es (aproximadamente) el fin del periodo crítico de socialización.

El cachorro llega a casa y es entonces cuando la gente se preocupa de su conducta, sin embargo, el cachorro tiene otro tipo de necesidades que precisa tener cubiertas y que de forma intrínseca interfieren en su conducta.

10 cosas que necesita un cachorro antes que el adiestramiento:

1.- Sentirse seguro es vital para su correcto desarrollo. Acogidos y seguros estarían con su mamá, atendidos de sus llantos y durmiendo en compañía. Esa es la razón por la que un cachorro debe ser escuchado y no dormir solo.

2.- Tener comida a su disposición. Las madres no usan reloj, por lo que los cachorros no pasan hambre. Que los cachorros tengan comida a su disposición lejos de traer problemas futuros los evita y es la mejor manera de no crearles ansiedad por la comida.

3.- Respetar su edad, tener en cuenta que es muy muy difícil que pueda tener autocontrol y que para ello tenemos que darles la posibilidad de manejar pequeñas situaciones.

4.- Dejarle usar los sentidos. Los cachorros tienen que poder explorar usando la vista, oído, gusto, tacto y olfato. Sonidos, formas, objetos, sabores, texturas, cosas sobre las que andar o saltar (cajas de cartón, alfombras, plantas, suelos, lugares…) Sin embargo no hay que forzarle a ello, la exploración es si quiere y tras ella hay que facilitarle descanso.

5.- Compañía de otros perros. Los cachorros necesitan estar con otros cachorros y perros adultos equilibrados para poder crecer con habilidades sociales y sabiendo manejar distintas situaciones

6.- Descubrir. Es habitual que los límites impuestos impidan a los cachorros probar cosas, esto suele llevarlos a la pasividad y a la falta de iniciativa. De forma segura tenemos que facilitarle explorar, probar, experimentar y ganar confianza.

7.- Paseo adecuado. Los paseos deberían empezar alrededor de los tres meses de edad (antes cortos y en brazos) y deberían ser de unos 10 minutos, e ir en aumento de cinco minutos más por mes del perro hasta alcanzar la media hora que ya es un buen tiempo de paseo. El rato de paseo no tiene porque ser rato de “andar”, pueden explorar, observar, tumbarse en la sombra de un árbol…

8.- Ejercicio adecuado. Ejercicios físicos como el sentado, el tumbado o mantener contacto visual son más intensos de lo podríamos creer, por lo tanto su cuerpo no está preparado para ellos, podría llegar a perjudicarles físicamente. Es más recomendable que puedan usar la nariz, se motivan naturalmente y usan sus sentidos. Un paseo por distintos lugares a SU ritmo ya es ejercicio.

9.- Adecuada conducta higiénica. El cachorro es una responsabilidad y estar pendientes de cuando se despierta, come o cuando termina de jugar para llevarlo al lugar adecuado para que haga pipí también lo es. Facilitar su acierto evita errores.

10.- Interés y formación. Lo mejor que puedes hacer para contribuir en que tu cachorro se convierta en un “buen perro” es aprender. La formación te permitirá saber cómo se causan los problemas en perros, sus consecuencias y tratamiento. Formarte te ayudará a prevenir problemas de comportamiento, y en el caso de que ocurran a ayudar a al perro a gestionarlos y superarlo.

A parte de estos diez puntos, hablar de cachorros es hablar de socialización y de licencia de cachorro.

El periodo de socialización es importantísimo durante el resto de su vida, va desde las 3 hasta las 12, 14 o 16 semanas, la fecha límite sería el principio de las reacciones de miedo de los cachorros a las novedades. Antes de que finalice es importante que los cachorritos conozcan los estímulos con los que compartirán entorno y vida: coches, aspiradora, perros, gatos, niños, señores con sombrero… Esto no quiere decir que se inunden de estímulos, se les tiene que permitir observarlos y explorarlos desde la seguridad, decidiendo ellos el grado de exposición.

Sobre las 16 – 20 semanas los adultos dejan de tolerar las “molestias” de los cachorros, se pone fin a la licencia de cachorro, esa que les dejaba hacer travesuras y en ocasiones sobrepasarse.

A partir de este momento (sobre los 4 meses) ya no hablamos de cachorritos, hablamos de perros jóvenes con poca coordinación, concentración y demasiadas ganas de “no parar”.

Los cachorros nos acompañarán toda su vida y la convivencia con ellos no siempre será buena o la esperada. Hay cinco puntos que no podemos obviar.

- Una buena relación se basa en la comunicación y el respeto, no en el control.

- Antes de catalogar un comportamiento como inadecuado pensar si es fruto de una necesidad .

- Ofrece siempre seguridad y estabilidad.

- Paciencia y empatía son dos ingredientes que no pueden faltar.

- Cubrir las necesidades es imprescindible para un correcto desarrollo.

No vale la pena poner barreras ni llenar de órdenes a los cachorros, no compensa. Si se quiere un supercachorro no hay nada mejor que acompañarlo, comprenderlo y darle seguridad.

Cinta Marí